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29 octubre
3 de novembre
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EN SUIZA: IDA Y VUELTA CON "LA PRIMITIVA" DE LIRIA

UN NUEVO TRIUNFO DE LOS MÚSICOS VALENCIANOS

   Ya el sol de España ha quedado atrás. Los Pirineos son una imagen en la trastienda de nuestros ojos. A seis mil metros por debajo del avión que lleva la expedición de la banda Primitiva de liria, acaba de desfilar como una cinta cinematográfica el lago Léman y Friburgo, y Berna. Hemos volado sobre las encrespadas y blancas cúpulas de los Alpes y nos hemos asomado a la gran ciudad de Zurich.
Desfile
Ante el Ayuntamiento la banda Primitiva abrió uno de los desfiles.

   Hasta allí, hasta Zurich, hemos volado para dar fe de la participación, a título de invitada especial, de la banda Primitiva de Liria, en el VII Festliche Musiktage in Uster, certamen musical que se celebra cada dos años, con objeto de dr a conocer nuevas obras originales para banda de música. La expedición la formaron ochenta y dos músicos; los directivos don Bautista León, el señor Blat Ibáñez, el coordinador don Vicente Mas; don Juan Grau y el matrimonio Santapau, grandes seguidores y entusiastas de la banda de música de Liria, y un servidos de ustedes.
   El Festival, importante, ampliamente difundido por Suiza y Checoslovaquia en especial, por medio de los órganos de difusión radiofónicos y televisivos, ha tenido con la presencia de la banda Primitiva de Liria, el más señalado colofón. Pero bueno será empezar por el principio, diciendo que entre los adheridos al viaje figuraba un doctor valenciano, una bonita suiza a la que se le habían acabado las vacaciones en España, y “Nasiet”. “Nasiet” es punto y aparte. Tiene setenta y un años, y por arte de birlibirloque fue trasplantado del campo de Liria a la espectacular “Bahnhofstrasse”. Con su gorra negra, su bufanda, sus pantalones de pana y su fiambrera con “botifarretes en oli”, “Nasiet” es, ahí donde le ven ustedes, un gran entendido en música. Entre pecho y espalda casi no tiene más que notas musicales. Durante muchos años ha sido músico de la banda, y durante bastantes quinquenios, quizá el más fiel seguidor en los desplazamientos de la Primitiva.
   Aquí en Zurich, en el gran aeropuerto donde convergen líneas aéreas de todo el mundo, queda pálida la anécdota de Manises, en la que hubo de retrasarse la salida del vuelo, por no encontrarle acomodo en la bodega del DC-7, donde iba el instrumental, al bombo. Desde el mismo aeropuerto, a donde acudieron a recibir a la Primitiva, Herr Sollinger, miembro directivo del Festival, y los españoles don Angel Rodríguez y una catalana., Encarna, auténtico ejemplo de relaciones públicas, marchó en autocar la expedición a la ciudad de Uster, situada a una veintena de kilómetros.
   Efectuado el alojamiento, la ciudad de Uster se engalanaba con banderas y carteles anunciadores del Festival, mientras que el Konzertsaal Stadhof preparaba su aforo, capaz para cerca del millar de personas. La sala de conciertos se ubica en el centro de Uster, muy próxima a la plaza principal, donde el edificio del Ayuntamiento rompe, con su airosa línea moderna, con la característica edificación suiza. Sólo, a unos mil metros, por el camino de la estación, le hace compañía en estilo la bella iglesia católica de la misión italiana, de la que emerge en moderna concepción, un campanario de cemento y hierro.
   Uster, con sus veinte mil habitantes, es una ciudad típica de aquella Suiza. Limpia, ajardinada, húmeda, extensa, agrícola e industrial a un tiempo, silenciosa, solitaria, dominada por el frío (en invierno se alcanzan los veintisiete grados bajo cero), entoldada por la niebla y vigilada por las nieves eternas que hacen compañía a los prados donde las típicas vacas suizas pacen desdibujadas en la niebla y entre los vallados. Al fondo como un telón decorativo que tiene más de fantasía que de realidad, buscan rectos los cielos, abetos y pinos gigantes, y hayas, y los picos encrespados se tornan grises azulados y negros.
   Y los trenes. El suizo presume del ferrocarril, Y a fe, que presume con toda justicia. Su electrificación y las excelencias del servicio ferroviario, hacen que pese a la magnífica red de carreteras de que dispone, sea éste el más efectivo, rápido y popular medio de comunicación. Las “Bahnhof” o estación es uno de los puntos importantes de las ciudades, ante ellos se abre, por lo común, la “Bhanhofplatz” y de ella parte la “Bahnhofstrasse” o calle de la Estación, que la mayoría de veces es la principal vía de la ciudad. EN Uster, esa principal calle desemboca en la abierta urbanización de la plaza del Ayuntamiento, donde el sábado, día 26 de octubre,  los ochenta y dos músicos de la Primitiva, con su maestro Malato Ruiz al frente, interpretaron unas piezas de música valenciana, para iniciar entre aplausos el desfile por las calles céntricas de la ciudad.
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Compositores y editores de música felicitaron al maestro

   El Festival iba a empezar. Para ello se contaba con el concurso de agrupaciones musicales como la Zürcher Blasorchester, la Camerana Gabrieli de Ginebra, la Mitglieder des Zurcher Blasorchesters, la Harmonie Uster, la Musikgesellschaft Eintracht Schotz, la Stadharmonie Laufen y nuestra banda Primitiva de Liria. Como apertura del Festival Internacional de Música, en los salones del Ayuntamiento, los directivos de las agrupaciones musicales participantes asistieron al acto de bienvenida, en el que el presidente de la Comuna, señor Hoffman dirigió cálidas palabras de salutación a los asistentes, agradeciéndoles su muy estimable colaboración, en esta búsqueda de nuevas composiciones para banda, que  desde hace catorce años viene celebrándose en Uster. Con anterioridad a las frases del alcalde, un quinteto perteneciente  a la Harmonie de Uster interpretó unas danzas del siglo XVI, celebrándose por último un vino de honor en el que se brindó por el éxito del Festival. Acto seguido los miembros directivos de las agrupaciones musicales participantes y compositores asistentes, recorrieron las instalaciones y dependencias de la Casa Consistorial.
¿NO SON USTEDES PROFESIONALES?
   Por la tarde la banda Primitiva de Liria grabó para radio Zurich un concierto de media hora sobre temas españoles. En la grabación radiofónica efectuada en la misma sala de conciertos de Uster, donde se desarrollaría el certamen internacional, se dio entrada al público, y más de un centenar de españoles asistieron, encogida el alma a las magníficas interpretaciones de “EL Gallito”, “Una noche en Ganada”, “Gerona”, “La revoltosa”, “Segrelles”, “Valencia” y “La boda de Luis Alonso”. El crítico musical de la Radio Televisión de Praga realizó asimismo un programa especial; las emisoras suizas de Zurich, difundieron la presencia española, por medio de comentarios, críticas elogiosas y entrevistas y todo ese mundo de la mecánica del Festival se puso en marcha…
   Para ello hicieron acto de presencia en Uster catorce de los quince compositores extranjeros que presentaban obras.Faltó don Julio Gómez, el único español participante. Entre los autores, figuraban dos checoslovacos, tres suizos, dos norteamericanos, un inglés, un alemán, dos belgas, un holandés, un francés y un austriaco. Amen de editores de música, técnicos, críticos y un numeroso y entendido públicos.
   A la entrada a las sesiones de conciertos, era distribuida en la puerta de la sala, partituras de las obras que iban a ser interpretadas, partituras éstas que recogía el público. Tras una biografía del compositor, cuya pieza iba a ser estrenada, se hacía el silencio y la agrupación musical correspondiente daba comienzo a la interpretación. Y era muy significativo comprobar la gran afición y cultura musical del público suizo, cuando en un momento dado se escuchaba un leve y unísono movimiento de papel, al ser pasada la hoja de la partitura de que disponía el público para seguir nota a nota el concierto.
   La sala quedó completamente llena tras las tres sesiones del concierto. En especial en las dos que actuó la Primitiva y que pusieron el certamen en el más alto nivel musical y emocional. En la primera de ellas, tomaron parte la Zurcher Blasorchester, dirigida por Albert Haberling, director al tiempo de la parte musical del  comité organizador del Festival. Y acto seguido, después de interpretar tres piezas, surgió la extraordinaria labor de la Primitiva, con “Mini sinfonie”, de Serge Lancen y “Konzertmusik” de Marcel Poot. Las diferencias entre una y otra banda, fueron enormes y la maestría, ya conocida de la Primitiva, que en Kerkrade se alzó con la medalla de oro del Concurso Mundial de Bandas de Música Amateur, se puso una vez más de manifiesto en la sala de conciertos suiza.
   En este primer concierto se registró una nutrida presencia de españoles residentes no ya solamente en Uster y Zurich, sino incluso en otras ciudades cercanas al cantón. Y la presencia, gratísima y emotiva del cónsul general de España, y el idioma español que cruzó una y mil veces los corredores, el “hall” y la sala de conciertos.
   Debo reseñar aquí y ahora, porque con ello cumplo con la verdad, que la banda Primitiva de Liria ha sentado cátedra en el corazón de Europa ha hecho patente una calidad interpretativa que le ha merecido encendidos elogios de compositores y aficionados suizos, tan particularmente herméticos, por otro lado. La Primitiva pisó fuerte pisó bien, y el éxito fue, si cabe, mayor de lo previsto. También es mi deber significar, que éste, al decir de los organizadores del certamen, ha sido el Festival que mayor altura interpretativa ha tenido. Por lo general, las bandas de música centro-europeas, las “fanfarrias”, están compuestas por instrumentos de metal y sueles ser vehículo para la interpretación de composiciones de menor entidad, de las que acostumbran a interpretar las grandes bandas de música españolas. De ahí que surgiese al final de un concierto, la frase de “¿Pero seguro que ustedes no tienen músicos profesionales? Le felicito maestro, dirige usted la mejor banda de música que he escuchado en mi vida”. Fueron éstas, palabras de sincera felicitación del compositor francés Serge Lancen…
   El segundo concierto ofrecido por la Primitiva de Liria tuvo lugar el domingo por la tarde, cerrando el Festival, y después de la actuación en el escenario de la Musikgeselischaft Eintracht Schölz y la Stadharmonie Laufen. Ya en la escena  la banada valenciana arrancó calurosos aplausos, que se multiplicaron a la aparición de don José María Malato Ruiz, director de la agrupación. Interpretaron de Znedek Jonak la “Kammer sinfonie” y de Julio Gómez “Suite en la”. El éxito que se alcanzó en la primera de las audiciones creció extraordinariamente en el cierre del Festival, debiendo el maestro y músicos que saludar continuamente al final de cada obra entre largos y encendidos aplausos, que en ocasiones (curiosidades de un periodista) alcanzaron los tres minutos diez segundos de duración.
   Puede pues afirmarse que el VII Festliche Musiktage in Uster, ha sido la banda Primitiva de Liria. A la actuación de los músicos valencianos, que estuvieron en “estrellas” del certamen, acompañó en todo momento un sinfín de emotivas anécdotas.
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La Primitiva de Liria, embajada musical al corazón de Europa

CUANDO LOS HIELOS SUIZOS SE FUNDEN
   El suizo es un fiel amante de la buena música. Pero el suizo, buen conocedor musical, es frío de reacciones, parco en su manifestación. Sin embargo, este último fin de semana, el suizo vibró ante la maestría de la Primitiva. El suizo planifica y no sale de los lindes programados; y pese a todo, desbordado de entusiasmo, solicitó de los músicos españoles la interpretación de obras al margen de toda programación. Y así en la primera de las dos audiciones de los lirianos, surgió apoteósica, hermosa, la composición “Un americano en París”, que puso en pie a la sala  tributando muy largos aplausos. Los primeros en premiar así a los músicos  valencianos, fueron los compositores y directores de las otras agrupaciones musicales y de la voz de uno de ellos, en esforzado castellano, surgió un emocionante “¡Viva España!, que fue contestado, con voz rota, por numerosos españoles emigrados. Fueron momentos tensos, en los que el corazón se llena de patria, en el que se siente uno como en el teatro Principal de Valencia, o en el salón liviano de El Clarín.
   Finalizada la audición los compositores, directores de las distintas agrupaciones, miembros organizadores del Festival, cónsul general de España, y numerosas autoridades, personalidades asistentes rodearon al maestro Malato Ruiz, para felicitarle. Al igual ocurrió en la segunda de las audiciones, en las que se dijo al maestro director español que “realmente aquello no era una banda, sino una orquesta sin violines, capaz de la más grandes empresas musicales”. Otros compositores expresaron al director de la Primitiva su gratísima sorpresa la altura musical interpretativa de la banda; llegando incluso a interesarse por el número de ensayos semanales, el amateurismo de los músicos. Los compositores y críticos iban de sorpresa en sorpresa. La sencillez de don José María Malato y sus ochenta y dos músicos les desconcertaba mientras dentro de la sala los emigrantes solicitaban la bandera española que ondeó en lugar preferente en el escenario. El compositor checoslovaco Znedek se abrazço al maestro español y le ofreció enviarle nuevas obras con la seguridad de que no había agrupación musical que interpretase sus composiciones con mayor honor para él.
   Y llegaron regalos y deferencias y obsequios. Y Znedek entregó cuatro obras originales e inéditas para banda dedicadas al maestro Malato y a la Primitiva. Y el maestro recibió un precioso centro de cristal de Bohemia.
   Mención especial merece el fin de la actuación de la Primitiva en el Festival Internacional de Música de Uster. Cuando acallaron los aplausos entre “bravos y vivas” de la colonia española, la Primitiva ofreció el pasodoble “Churumbelerias”, que trajo aire fresco de la España de siempre con elegancia, con soltura, con altura. Y el calor se adueñó de la sala de conciertos  en especial cuando se arrancó con el preludio de “La revoltosa” para rematar la actuación con un emotivo “Valencia” de Padilla. Que fue escuchado en pie por casi todo el público.
   La noche del sábado, el círculo español de Uster ofreció una fiesta muy animada  a los músicos valencianos. Y la noche del domingo, generosa en emociones, se dedicó a la gran fiesta social que ofreció el Festival Internacional a la participación española y  a la que asistieron los compositores que habían presentado sus obras al certamen.
   Fue en verdad una grata reunión, en la que también se hizo entrega a don José María Malato, como maestro de la agrupación, de una placa conmemorativa de la participación en el certamen. Por la mañana, la delegación oficial española, fue obsequiada, al igual como las otras participantes en esta séptima edición internacional de música de bandas, con un almuerzo, reuniéndose a continuación en la plaza, frente al Ayuntamiento donde tuvo lugar   el desfile oficial del Festival,  y en la que participaron sin instrumental, las agrupaciones musicales, precedidas por la de Uster, que abría marcha haciendo sonar ritmos y marchas suizas. El público que colmó las calles de Uster en este último día del festival celebrado los días 26 y 27 de octubre fue muy numeroso y el ambiente de la ciudad muy animado y casi me atrevería a decir que desusado, En ferrocarril llegaron de Zurich cerca de un millar de españoles que departieron amistosamente con los músicos de Liria.
-¡No saben el bien que nos han proporcionado! Decían.

EMIGRANTES
 Durante la estancia de la expedición de la banda Primitiva de Liria, en el Festival Internacional de Música en Uster, la colonia de españoles se volcó extraordinariamente en atendernos. De modo especial la directiva del círculo encabezada por el presidente don Arecio Santos, y el secretario don Angel Rodríguez. Este centro español rompió con toda norma y ofreció una fiesta a los lirianos en su local social, en el que se brindó con cerveza suiza, pero donde sonaron los alegres compases del pasodoble…
-¿Se divierten ustedes?- preguntaban satisfechos.
Fue una noche del sábado incomparable. En el corazón de Suiza las españolas y las italianas bailaron la conga y el vals, el pasodoble y el pata-pata con nuestros músicos; y nunca estuvieron más unidos el acento gallego, el andaluz, el valenciano y el de Castilla. Y la explosiva alegría española trepó por los valles verdes y subió hasta los pinos y abetos suizos. Allí dentro, en la noche con niebla hubo un claro de España y los vivas resonaron ardientes entre guitarras y palmas. Había alegría en el alma dolorida de la soledad. Los emigrantes hablaban y hablaban de su situación laboral y económica. Dialogué con Mari, una chica de León; con la catalana Encarna, que es un ramillete de nervios; con varias chicas de Catarroja, del Grao, de Teruel, de Galicia. Se han acostumbrado al ritmo de vida suizo, tan distinto, tan opuesto al de nuestra España. La mayoría lleva allí de tres a cinco años. Y la mayoría hace patente sus ansias de volver definitivamente a España.
   Al día siguiente, domingo, los españoles que no faltaron a ninguno de los conciertos de la Primitiva de Liria, aisitieron igualmente a la gran fiesta social que los organizadores del Festliche Musiktage ofrecieron en la sala de conciertos Stadhof, de Uster, permaneciendo junto a la expedición y brindándose para hacer grata la estancia en la ciudad cantonal.
-Actualmente se celebran en el círculo seis fiestas al año. Pero harían falta más, para intensificar la unión de todos los españoles que vivimos aquí…
   El duro clima, las distancias, los hijos, la vida familiar. A este respecto decía un emigrado:
-En primer lugar debo manifestar que la ayuda de la esposa es muy valiosa, pero debido a la falta de guarderías infantiles y a sus altos precios cuando se tiene familia numerosa, es preferible que la mujer se quede en casa.
   Así hay algunas españolas. Pero son minoría. La española, por lo general, va a la fábrica o a la hostelería, donde desarrolla una gran labor, después de unos cuantos primeros meses llenos de dificultad a causa del idioma y las costumbres.
-¿Y España?
-Veremos si en Navidades vamos…
   Añoran la patria, pero se han acostumbrado a cobrar en francos. Sueñan con el sol, pero se han acomodado al reposo nublado de una Suiza de lagos y valles.
   Los sábados y domingos son festivos, Son días dedicados a la familia. A los hijos. Se reúnen en el círculo o con amigos italianos. Viven como viven los suizos, auque el alma siga tan española como ayer, como siempre.

CON EL CONSUL GENERAL DE ESPAÑA
   Don José María Saro Posada, cónsul general de España en Zurich, se entusiasmó cuando la banda Primitiva de Liria, finalizado su concierto, llenó el ambiente con las notas primorosas de “La boda de Luis Alonso”. Don José María, con su ancha carrera diplomática de treinta y ocho años, se puso en pie tributando generoso aplauso, y se fundió en un abrazo con el maestro Malato Ruiz al finalizar la exhibición musical de la Primitiva, que llevó hasta el corazón de la Suiza de los lagos, el gusto y los aires de España.
   En aquella oleada de felicitaciones, solicité del cónsul me hablase de la situación de los trabajadores españoles, y el señor Saro Posada me respondió:”LE espero mañana en el Consulado, a primera hora…”
   Nuestro Consulado General está en Stockerstrasse, 8, una importante vía que desemboca en el lago. El edificio del Consulado es de típica arquitectura suiza, con ladrillo rojo y madera oscura, rematado por unas airosas cúpulas, vigilantes de las embarcaciones de recreo junto al lago. Nuestro cónsul ha prestado su servicio en Estambul, en Buenos Aires, en Caracas, en Oporto, en Monrovia y aquí, en Zurich.
-Aquí el campo de acción es más extenso, quizá debido a la pluralidad de asuntos que se presentan, por la gran colonia de españoles residentes en Suiza…
   Pero no todo se reduce a velar por los intereses de nuestros emigrantes, sino también por la promoción comercial entre ambos países, en cuya balanza se aprecia un saldo desfavorable para España.
-De España llegan frutas, naranjas y vinos, por lo general; y de Suiza sale hacia nuestro país maquinaria de todo tipo en especial.
-¿Y los trabajadores españoles?
    Entra su secretaria. El Cónsul firma documentos mientras va diciéndome.
-Últimamente los cupos de mano de obra extranjera en Suiza van reduciéndose. Y esto como tendencia laboral. Se estima, según cálculos de la Confederación Helvética, que para 1971 serán solamente quinientos mil los trabajadores extranjeros ocupando puestos de trabajo en Suiza, con lo que se habrá conseguido autorizar así el diez por ciento de la población helvética…
-¿Cuáles son los puestos de los españoles en el trabajo?
-Por lo común, en los complejos fabriles, en cuyos puestos se puede estimar que hay un cuarenta por ciento de emigrantes españoles; luego en hostelería y servicio doméstico. Aun cuando los extranjeros en este país no ocupan puestos de auténtica responsabilidad, los españoles están considerados preferentemente y admitidos dentro del engranaje social, con gran respeto y deferencia.
-¿Nuestros emigrantes “traen” pasaje de ida y vuelta a España?
-Los que ocupan puestos en la hostelería y construcción, sí. Permanecen en Suiza por periodos cortos, por lo común. Pero normalmente, la estancia del emigrante en los cantones suizos viene a ser por un periodo de cinco a diez años, al fin de poder reunir una cantidad de dinero capaz para adquirir una vivienda en España y montar, en propiedad, algún negocio a su vuelta.
-¿Lleva usted mucho tiempo de cónsul en Zurich?
-Casi cinco años. Y en este tiempo lo más notable es el crecimiento paulatino del número de productores españoles emigrados.
-¿A que no se enfría el espíritu de la patria?
-No, al contrario. La gran ayuda del Instituto Nacional de Emigración, hace que se sientan unidos y no desfallezca ni el patriotismo ni el objetivo final que es el de volver a España.
-¿Cuándo empezó la emigración española?
-De un modo total, hace diez años…
-¿Qué problemas plantean nuestros emigrantes?
-Muy diversos. Desde la resolución de problemas de seguros sociales o accidentes de trabajo, a planteamientos de actos notariales, regresos a la patria, etc.
   Don José María es un manojo de nervios. Desde la cinco de la mañana está en pie. Le gusta hablar de su España y de las mil anécdotas que han surgido al paso de su carrera diplomática. Fuera, por los ventanales del Consulado General, donde el asta de nuestra bandera está desnuda, sólo circulan automóviles bajo un cielo gris plata, frío, en permanente neblina, que surge del Zurichsee. No se oye una voz…

REGRESO
Aún resuenan los ecos musicales de los instrumentos españoles en Uster. Quizá resonarán aún por mucho tiempo; de buen seguro, en el recuerdo del millar de españoles que en este último fin de semana vivió de cerca una fuente española tan importante como la música. Aún queda fresca la imagen de nuestros músicos, con el uniforme azul y la gorra de plato, en la plaza central de Uster, en el acto de recepción oficial a todos los participantes del Festival Internacional…
-Han tenido ustedes mucha suerte. Está haciendo unos días espléndidos…
   Los termómetros marcaron este fin de semana de siete a diez grados sobre cero. No corría aire y durante el día, unos días plomizos, marchitos, la temperatura ambiente podía ser equiparada a la del enero valenciano; a la caída de la tarde, la gran humedad calaba lentamente los huesos, acerando el frío. Pero los suizos están satisfechos. El tiempo es bueno y la época de lluvias y nieves aún no ha hecho en firme su aparición y las calles de Zurich se llenan de gentes rubias con poca ropa de abrigo.
   La parte antigua es bella. No marca un carácter contrapuesto ni caduco, con una nueva, del otro lado del río Limmat. Iglesias, salas de conciertos, restaurantes, clubs privados, salas de fiestas, plazas recoletas cuadradas, estrechas y limpias calles empinadas, soportales y puentes. Siete puentes estrechos que unen las dos partes de la ciudad. Y al final el lago Zurich…
   Hasta el aeropuerto llegaron un grupo de españoles para despedir a la expedición musical de Liria. Y minutos después, emprendiendo la ruta del aire al doblar la esquina de los seis mil metros volvimos a ver el sol, que acabó consolidándose al entrar en territorio español.
   En Manises, cerca de dos mil lirianos acudieron a recibir a la banda Primitiva y con ellos la señorita María Amparo Rodrigo, miss España, quien hizo entrega de un ramo de flor al maestro de la agrupación musical. Figuraba asimismo en la comitiva oficial de la recepción, la Musa de la Música, señorita Pura Santapau, acompañada de la Reina de las Fiestas. Desde el aeropuerto, la comitiva se trasladó en caravana al Ayuntamiento de Valencia donde fueron recibidos por don Adolfo Rincón de Arellano y Pleno de la Corporación. Después visitaron la Basílica de la Virgen de los Desamparados, donde a los pies de la Patrona, se camtó una salve.
   En Liria el recibimiento fue triunfal. El pueblo, todos a una, se sumaron al acto acompañando la Banda Primitiva hasta la Casa Consistorial, donde trasladaron a la primera autoridad municipal el éxito obtenido en el festival. Luego, al domicilio social de la entidad y a continuación a la iglesia de San Francisco, registrándose a lo largo de la marcha de la comitiva, numerosos y emotivos momentos.
   “Nasiet” está feliz. Y doña Pura. Todos están felices. En perspectiva queda, sobre la mesa, un buen puñado de ofertas para actuaciones en otras naciones. Checoslovaquia pide un intercambio con la Primitiva de Liria. En Suiza aún siguen haciéndose cruces de lo mucho que puede una banda de música, con el espíritu de sacrificio de estos hombres sencillos.
-Ahora a seguir ensayando y preparando a los más jóvenes- decía el señor Mas.
   Casi un centenar de educandos, de ese imaginario equipo B, esta  “entrenando” para formar un día como “titular” en la plantilla de la Primitiva. Los esfuerzos se redoblarán y el señor Santapau, cronista oficial de la Primitiva, seguirá llenando tomos y tomos a los ya escritos sobre la vida y milagros de este ejemplo musical español, que es la banda de música La Primitiva de Liria.

RICARDO DASI “JUNIOR”
 

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