Clarín Ràdio radiobanda.com

Idioma

Participa

  • Àlbum
  • Àlbum
  • Vídeos
  • descarregues

Flash Mp3 Player

BP  Notícies

Por Rafa Villarejo 

Miguel Moreno, Director TitularEl pasado 4 de abril Miguel Moreno Guna cogía la batuta de la Banda Primitiva. La emoción le pudo momentos antes de marcar su primer compás. No era para menos. Nacido musicalmente en esta sociedad, tantos ensayos vividos desde el atril de los tubas y ahora subido en la tarima, con la batuta y con el empeño de hacer frente a un proyecto que combina ilusión y responsabilidad. El próximo 7 de junio dirigirá su primer concierto, como confiesa, el más especial de su carrera como músico.

Miguel Moreno, Director TitularEl pasado 4 de abril Miguel Moreno Guna cogía la batuta de la Banda Primitiva. La emoción le pudo momentos antes de marcar su primer compás. No era para menos. Nacido musicalmente en esta sociedad, tantos ensayos vividos desde el atril de los tubas y ahora subido en la tarima, con la batuta y con el empeño de hacer frente a un proyecto que combina ilusión y responsabilidad. El próximo 7 de junio dirigirá su primer concierto, como confiesa, el más especial de su carrera como músico.

¿Se ha cumplido un sueño?

La verdad es que esto no era ni siquiera un sueño, en la vida me podía imaginar llegar a estar donde estoy ahora. Mis padres han vivido siempre prácticamente enfrente de la primitiva, me he criado en esta sociedad desde que de niño vine a aprender solfeo, quería ser músico de la Bandita, de la Banda, pero nunca pensé que podría llegar a dirigirla. Las circunstancias de la vida me han llevado a ello y la verdad es que incluso es mejor que un sueño, algo increíble. Me siento muy afortunado porque en esta sociedad ha habido, hay y habrá músicos que pueden estar igual o más capacitados que yo para ejercer este cargo, solo que yo he tenido la suerte que me ha tocado la primitiva, nunca mejor dicho.

Has hablado de que las circunstancias te han llevado a conseguirlo ¿cuáles son esas circunstancias?

Pues podría decir que soy director casi por casualidad porque la verdad es que nunca me lo había planteado. Estoy trabajando veintitrés años en el Conservatorio Superior de Música de Madrid y un día se me ocurrió entrar a la clase de Enrique García Asensio que era el catedrático de dirección. Otro día se me ocurrió, sin más, entrar en la clase de composición electroacústica de Zulema de la Cruz y empecé a asistir regularmente a esas clases. Al ser profesor del centro no podía estar matriculado pero seguí yendo y al final acabé haciendo prácticamente todos los cursos de dirección y de composición. Al poco tiempo se creó la Banda del Conservatorio y el consejo escolar pensó en mí y acepté el cargo. Luego por unas circunstancias lo dejé, pero al tiempo y precisamente durante un ensayo de la banda, falleció el profesor Miguel Ángel Colmenero y otra vez volvieron a proponérmelo, acepté y ahí sigo hasta la fecha. Luego supe del interés y la ilusión de mi amigo Salva Navarro de querer ser presidente de la Primitiva y en su proyecto pensó en mí como director. La propuesta me halagó mucho pero era algo que debía de meditar. La verdad es que la ilusión por aceptar el cargo era superior a cualquier otra cosa y por eso acepté.

Pero, de momento, compaginando Madrid y Llíria y haciendo un montón de kilómetros.

Después de veintisiete años fuera de Llíria regreso pero de momento tendré que compaginar las dos cosas para acabar el curso en el Conservatorio de Madrid. Durante todo este tiempo la verdad es que no he podido venir todo lo que hubiese querido pero bueno, ahora ya estamos preparando la vuelta. Tengo que agradecer la ayuda que estamos recibiendo por parte de mucha gente de la sociedad para agilizar todos los asuntos que conlleva este cambio, colegio de los niños, papeleos, etc…

Hablemos del cuatro de abril. Tantos viajes Madrid – Llíria, pero esa noche vienes para ponerte al frente de la banda. Y a las diez, te puede la emoción porque el sueño es realidad y marcas tu primer compás con la batuta de la Primitiva.

Sólo pensarlo se me vuelve a poner la piel de gallina. Fue un viaje muy especial, un día muy especial. Soy una persona de lágrima fácil, no me importa confesarlo y sabía que ese día la emoción me iba a superar. Yo he estado ahí mucho tiempo, con catorce o quince años tocando la tuba con grandes maestros que para mí eran como dioses, y ahora me subo yo a la tarima y soy yo quién lleva la batuta. Me queda mucho para llegar a su altura, ni siquiera me considero un maestro, simplemente soy un músico que dirige y que intenta hacer su trabajo lo mejor posible. Es un privilegio, más que un sueño, un privilegio. Pero, ahora toca trabajar y para eso necesitamos que la gente colabore, que los que están tardando en arrimar el hombro se decidan a hacerlo porque esta sociedad tiene una tradición muy larga, es una banda muy galardonada a nivel mundial y sobre eso tenemos la responsabilidad no sólo yo, sino todos los músicos, de mantener y de llevar todavía más lejos la trayectoria de esta sociedad. No es nada fácil porque la gente que ha estado antes de nosotros ha trabajado muy duro para llevar a esta Banda donde ha llegado y bajo esa responsabilidad tenemos que trabajar cada día.

Desde la distancia, ¿Cómo has visto a la sociedad?. Acostumbrados  a los éxitos, ¿estamos en un momento de bache? ¿Qué es lo que te has encontrado para comenzar a trabajar el primer día?

Esta sociedad cuenta con músicos muy preparados, gente con mucha experiencia, gente con mucha ilusión, una combinación de gente que está estudiando, músicos aficionados pero con una técnica instrumental muy grande, profesionales de la música, en definitiva una combinación estupenda para trabajar y llegar hasta donde nos propongamos. Pero esto no se regala, la gente que nace en Llíria, en Salzburgo o en Buñol, no nace con un gen especial para ser buen músico sólo porque haya nacido en un lugar con tradición musical. Lo único que tenemos es una sensibilidad especial porque desde pequeños hemos estado escuchando música y esto es lo que tenemos que aprovechar y materializar a través del trabajo. La gente salía antes de la obra, del campo, de las clases y se metían en la sociedad hasta la madrugada para aprender un instrumento con el fin de tocar un concierto, un certamen, en los pasacalles. Esa tradición es la que tenemos que conservar, sabiendo que los tiempos han cambiado pero esa mentalidad es la que hay que mantener y cuidar. Que venir a hacer música a la Primitiva no sea nunca una obligación sino una motivación.

Pero, ¿existe esa mentalidad en los músicos?

Es difícil, existe en cierto grupo de músicos que están siempre ahí y son los portadores de esa tradición de la que hablábamos. Y esa gente es la que tiene que ser la que transmita a los que demuestran menos implicación, a los más jóvenes, esos valores que hemos mamado siempre en esta sociedad. Siempre ha habido en esta sociedad un grupo que tira mucho de ella y otra gente que se deja arrastrar. Hay que ser conscientes que esto es una banda amateur por mucho nivel que se tenga y es normal que la gente no vea como una obligación el asistir a todos los ensayos. Afortunadamente hay que gente que sí, que lo siente como una obligación y es la que mantiene el espíritu y en muchas ocasiones es la que acaba arrastrando a esa otra gente que ve esto de otra manera. Ese debe ser el camino, que esto se extienda y cada vez sean más los que se suban al carro de la gente implicada.

Precisamente si de algo se empieza a hablar entre los músicos en estos primeros meses al frente de la Banda es de los nuevos métodos que has implantado. Disciplina, puntualidad, horarios marcados de ensayos…..antes de los detalles musicales has entrado en otro tipo de detalles que quizás la gente no le da tanta importancia.

Porque ahora mismo es lo que más se necesita. La Banda ha pasado un tiempo en el que no ha tenido un director titular y se ha sentido un poco sin cabeza visible. A pesar de que me consta y, desde aquí se lo agradezco, que Andrés Valero hizo un trabajo estupendo, su situación de interinidad en la Banda creaba quizás esa inestabilidad y eso, al final, los músicos lo notan. Por eso lo primero que quiero imponer es la puntualidad, el silencio, el estar atento, el intentar agilizar el trabajo. El resumen es que trabajamos dos horas en los ensayos pero tienen que ser dos horas de concentración máxima porque al final, un director puede marcar muy bien un compás pero lo que suena es lo que tocan los músicos y si ellos no se escuchan esto no funciona seguro. Mucha gente tiene ese saber estar ante el atril, otros no es que no lo tengan sino que no le dan la suficiente importancia a ese aspecto. El nivel técnico de la Banda es muy superior a cuando yo era joven, el nivel de los instrumentistas es, en general, mucho más alto, pero el nivel de disciplina es mucho más bajo. Consiguiendo la disciplina podemos aprovechar mucho más el gran nivel técnico e intentar mejorarlo.

Y musicalmente, ¿Qué Primitiva te has encontrado al cabo de los años?

La Banda Primitiva tiene unas características propias que creo que son debidas a esta tradición. Tiene una sonoridad especial, un timbre en los instrumentos que creo que está muy bien trabajado, el nivel de los músicos en general es muy alto, hay secciones realmente brillantes, pero hay otras secciones que, no se si por falta de planificación o por circunstancias, están a nivel más bajo o incluso deficiente en cuanto al número de gente. Hay un grupo humano muy bueno, creo que con ganas de pasarlo bien y eso es lo que más me preocupa, transmitirles mis ideas, abierto a cualquier criterio musical pero siempre con el propósito de pasarlo bien haciendo música.

Y ahora que viajas tanto Madrid- Llíria, en esa distancia kilométrica hay mucho tiempo para pensar en ideas, en proyectos, en sueños a realizar, objetivos que cumplir, alguna obra que te haga especial ilusión interpretar…

La verdad es que vengo lleno de ideas, de muchos proyectos que me gustaría hacer con la banda pero eso depende siempre de la predisposición de la gente. Por avanzar alguna idea te diré que quiero empezar a hacer pruebas para que la gente que quiera tocar como solista en cualquiera de las agrupaciones de la sociedad pueda hacerlo abordando conciertos específicos para un determinado instrumento y banda. Los profesionales no tendrán que hacer las pruebas, sólo solicitarlo. Esto es algo que se ha hecho de forma muy esporádica y pretendo que sea algo que se implante de manera más o menos permanente. Creo que será muy bueno para la Banda, acompañar es una de las cosas más difíciles en la música. Cuando tocamos una obra en la que la Banda es protagonista la banda se siente cómoda, pero cuando el protagonista es el solista, tanto el director como la Banda ya no se sienten tan cómodos porque tenemos que estar pendientes de lo nuestro y saber además que es lo que quiere transmitirnos el solista. Eso supone un nivel más de concentración y de escucha y al final va a beneficiar al nivel artístico de la banda. Hay muchos músicos trabajando fuera de Llíria que seguro tienen ilusión por actuar en un determinado concierto como solista de la que ha sido su Banda de siempre y también para los chavales que están aquí y tienen la motivación especial de trabajar duro para llegar a tocar delante de su gente en un concierto con la Primitiva.

Hablemos por último del Festival de Primavera. Me imagino que muy expectante de que llegue ese siete de junio el día de tu estreno con la batuta de el Clarín. Nervios, compromiso, ilusión…. ¿Cómo lo esperas ese primer concierto?

La verdad es que con muchas ganas de que llegue ese día. Si han sido especiales estos primeros ensayos, ese día, con mi familia, con mis amigos en el patio de butacas lo será el doble. La verdad es que en eso si sueño porque ahora ya siento que es una realidad lo que me está ocurriendo y que de verdad estoy a muy pocos días de dirigir mi primer concierto con mi Banda de siempre. Todos los sueños sobre ese día la verdad es que son buenos y espero que así se cumplan. Si a eso le añades otro sueño como es dirigir a Christian Lindberg en tu primer concierto, evidentemente sólo puedo dar las gracias por que esto sea una realidad.

A pesar de saber, que al ser tu primer concierto habrán muchas miradas con lupa hacia tu trabajo sobre la tarima.  ¿Es eso una presión añadida?.

Lo sé y lo asumo. Soy músico desde hace mucho tiempo, he tocado en infinidad de sitios como músico, como solista, como director y realmente sé que aguanto muy bien esa presión. No me da ningún tipo de miedo aunque suene a chulería, simplemente es seguridad, estoy convencido de mis posibilidades, de que lo que sé hacer sé hacerlo. El programa lo he elegido yo y estoy convencido de que lo sé hacer bien. Además, esa gente que va estar con la lupa detrás de mi me van a ayudar a que me concentre más y esté más seguro de todas las cosas que pienso que deben pasar durante el concierto.

¿Podríamos decir que es el concierto más difícil de tu carrera?

No el más difícil, pero sí el más especial. Los conciertos son difíciles cuando empiezas a trabajarlos. Un director es imposible que sepa lo que está pensando el clarinete tercero del segundo atril, el trompa cuarto…es muy difícil que todo el mundo esté en el nivel de concentración necesario, por eso hay veces que un concierto aparentemente muy sencillo se convierte en muy complicado. Pero ahora mismo no es algo que yo me planteo. Estoy convencido que todo el mundo va a dar lo mejor de sí mismo como yo lo voy a hacer para intentar que todos los espectadores que acudan al concierto se lleven la mejor de las sensaciones de la Banda y terminen con una sonrisa el concierto.