Desde los comienzos de la Banda Primitiva, el arte escénico ha ido acompañando al quehacer bandístico. Y ya en el primer local de la Sociedad se montó un pequeño teatro donde se representaban zarzuelas como El Barquillero, Alma de Dios, La Reina Mora…etc. La zarzuela ha sido el género teatral por excelencia más aclamado por el público clarinero, puesto que en este género se unifican música e interpretación, las dos grandes pasiones de nuestra Sociedad Musical.

Más tarde, en 1919, se trasladaron al llamado “Teatro Español”, que con el tiempo pasaría a ser el teatro Centro Artístico Musical “El Clarín”, que se inauguró con la zarzuela El Cabo Primero y a la que siguieron otras representaciones tales como Gigantes y Cabezudos. Pero hay que resaltar el exitoso drama sacro-lírico Emmanuel con letra de D. Vicente Nicolau y música del maestro D. Miguel Asensi siendo un triunfo artístico y de público, y cuyos artífices fueron aquellos clarineros y clarineras que tan magistralmente representaron sus papeles bajo la dirección de Juan de Dios y Manuel Villasante. Tal fue la buena aceptación de la obra que se ha estado representando a lo largo de los años.
 
En 1925 hubo un gran acontecimiento teatral con el estreno del poema histórico Escoto o el Doctor Sutil que familiarmente se recuerda con el título de El Paladín de la Inmaculada.
En 1926 se estreno, con gran éxito, la zarzuela A la sombra del Pilar con un plantel de actores y actrices, del Clarín, dirigidos por el Maestro director y concertador Juan de Dios Martínez.
 
Entre los años 1929 y 1930 se representó una comedia que marcaría época por estar escrita en valenciano, Pare Vosté la Burra Amic! de Felipe Melià, representándose posteriormente en numerosas ocasiones.

Pasaban los años y los éxitos se fueron sucediendo, destacando el estreno de la zarzuela El Rey que rabió, de Ruperto Chapí, dirigida por Juan de Dios Martínez. Tal fue el éxito que fueron contratados para actuar en Sueca en junio de 1936.

Incluso en época de guerra se continuó realizando representaciones teatrales, destacando el estreno de la zarzuela La Montería. Dicha obra se representó a beneficio del Comedor Popular que saciaba el hambre de los más desfavorecidos por la situación bélica del momento.

Concluida la guerra y bajo la dirección escénica de D. Vicente Martínez (Vicentico) se ponen en escena dos obras del maestro Serrano: La Dolorosa y Los Claveles, haciendo las delicias de los aficionados del llamado género chico.
 
En el año 1941, con el afán de superación por los éxitos obtenidos durante décadas, los responsables del Cuadro Artístico “El Clarín”, Juan de Dios y Vicentico, montan una de las zarzuelas más importantes del género lírico español: Luisa Fernanda, de Federico Moreno Torroba. En esta obra tuvieron el privilegio de contar con la participación del gran divo Marcos Redondo que quedó fascinado con el Cuadro Artístico de tal manera que no dudó en repetir en varias ocasiones durante años su participación en diferentes representaciones, como: Los Gavilanes (1942; en que actuó como maestro concertador el ilustre D. Juan Vicente Mas Quiles, quien en 1943, volvió a dirigir a D. Marcos en la zarzuela de Soutullo y Vert, La del Soto del Parral. Ese mismo año, y ya bajo la dirección del maestro Cebrián, cantó también La del Manojo de Rosas, de Pablo Sorozabal, y en 1944, volvió para cantar bajo la dirección del mismo director, El Cantante enmascarado. Cinco años después, sin que durante ese tiempo se dejaran de interpretar sainetes en valenciano, volvía al Clarín  Marcos Redondo en junio de 1949. En esa ocasión cantó La Parranda, con música de Francisco Alonso, y al día siguiente, una vez más, La del Manojo de Rosas. Actuó de maestro concertador, el entonces titular de la Banda D. José Mª Machancoses. Estas fueron las dos últimas zarzuelas que se representaron en el antiguo teatro.

Inaugurado el nuevo Teatro Sala de Conciertos Banda Primitiva de Llíria (1951), ese mismo año y también con Marcos Redondo, se representó El Cantar del Arriero, con música de Díaz Giles. Al año siguiente 1952, en el mes de abril, se estrenó la comedia musical ¡Yo quiero ser artista!, con argumento y diálogos de Juan Llavata y con Lirio Palomar y Vicente Castellano como responsables de las adaptaciones musicales, logrando otro triunfo  similar a los anteriormente conseguidos.

Pero no fue sólo Marcos Redondo quien vino a cantar con el Cuadro Artístico de la Primitiva. En años posteriores, lo hizo el barítono valenciano Antón Navarro, cantando La del Manojo de Rosas y La Calesera. También el mallorquín Francisco Bosch, cantó la gran zarzuela de Serrano, La Canción del Olvido. Igualmente, el valenciano y tenor José Ciscar, cantó La Dolorosa y Los Claveles. Todo ello como hemos dicho, con el Cuadro Artístico de la Banda Primitiva. Un Cuadro Artístico, que entre representación de una y otra zarzuela, puso en escena gran cantidad de sainetes (piezas en valenciano) de autores tan renombrados en dicho género, como Escalante, Peris Celda, Felipe Meliá, Paco Barchino, Eduardo Boil o Enrique Beltrán entre otros.

No sería justo dejar de reseñar en este contexto de profesionales que vinieron a actuar junto al cuadro artístico, a los que sin serlo, puesto que eran verdaderos “amateurs”, tales como las voces de María Verdeguer, Remedios Arastey; las de Luis Izquierdo y Vicente Cantó; las de Juan Llavata y Vicente Albiach, sin olvidar a las actrices y actores, como Consuelo Navarro, Amparo Cervera, y Lourdes García, Salvador Cortés, Manuel Rodrigo, Francisco Torres, y Juan Morató, junto a un largo etcétera. Todos ellos, bien con su voz o su arte escénico, contribuyeron a los éxitos que representación tras representación, el Cuadro Artístico de la Primitiva lograba.


En 1966 el Cuadro Artístico de la Banda Primitiva de Llíria, bajo la dirección de Salvador Cortés Quiles, participa con la obra Pare Vosté la Burra Amic! en el XX Concurso Teatral Fallero obteniendo varios premios: Primer Premio a la mejor actriz, Enriqueta Morató Navarro; Primer premio a la mejor dirección y Primer Premio al mejor conjunto de actores.Tras la obtención de dichos premios, subvencionados por el Aula Cultural de la Caja de Ahorros, la comedia fue representada por el Cuadro Artístico de la Primitiva, en las poblaciones de Bétera y Algemesí, con notable éxito.
La importancia e interés por la zarzuela sigue patente en los años 90, siendo ahora el profesor músico Vicente Barona Nácher quien recogía el testigo. Responsable del Conjunto Vocal de la Escuela de Música aprovecha para montar una serie de antologías que irán a más. Con los títulos de En Zarzuela Viva, I, II y III, aprovecha para aportar nuevos elementos, llamémosles actores, que toman parte en dichas antologías. Ello tuvo su inicio en 1994 con dos actuaciones. Siguió en el 95 con otras dos, una de ellas representada en el Palau de la Música de Valencia. Tanto en estas como en las posteriores, el público disfrutaba de las más conocidas romanzas, dúos y o corales, interpretadas por cantantes cuyas voces eran muy aplaudidas por el público asistente.

1996 se iniciaba con el montaje y representación de la zarzuela El Rey que Rabió, de Ruperto Chapí. Se hicieron tres funciones a teatro lleno, y era la primera vez que el papel del Rey, era cantado por un hombre. En este caso, por el tenor Ricardo Gozálvez. Y finalizaba este año con la actuación en el mes de octubre en el Teatro Principal de Valencia, con una nueva antología, ahora titulada Esto es Zarzuela.

Comienza el año 1998, con la puesta en escena de Los Gavilanes, del maestro Jacinto Guerrero (2 funciones). Este mismo año, se montó otra antología, titulada Fleta, Aragonés Universal. Se montó a instancias del Centro Aragonés de Valencia, y fue patrocinada por el Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Aragón, en colaboración con IberCaja. Se representó en el mes de abril en el Palau de la Música de Valencia, y en el mes de mayo en nuestro teatro. Un año después, 1999, se repuso esta antología, representándose en mayo de nuevo en Llíria, y una semana después en Castellón, aquí patrocinada igualmente por la misma entidad. En ella, al igual que las anteriores, junto al conjunto, triunfaba con su voz Vicente Olivares, campeón de jotas en Aragón.

En el año 2000, se montó y representó en dos ocasiones, la zarzuela de Pablo Sorozabal, La del Manojo de Rosas, cantada por los valencianos Boro Giner, barítono, e Ignacio Giner, tenor. Una de ellas, fue incluida en la programación de las fiestas patronales de San Miguel, patrocinada por el Ayuntamiento, con una aportación de 1.500.000 ptas.
Y por último, en febrero de 2002, se volvió a representar la zarzuela de Serrano, La Dolorosa, cantada también por Ignacio y Boro Giner. Y para finalizar, en marzo de 2003, se representó La Parranda, a cargo del barítono Javier Galán. Estas dos últimas se representaron bajo la dirección musical del maestro Roberto Forés Asensi, y como en ocasiones anteriores, a teatro lleno.

Tras unos años sin alzar telón, en junio de 2008, Paco Ibáñez coge el relevo de sus antecesores y vuelve a reunir a un grupo de gente a la que le gusta el mundo de la interpretación, y de ese modo, resurgió cual ave Fénix el Grupo de Teatro de la Banda Primitiva de Llíria, bajo el nombre de Grup de Teatre “El Clarín”. En noviembre de 2008 estrenaron la obra Eixa dona és ton pare con un gran éxito, contando con el apoyo de toda la familia clarinera.
En marzo de 2009 el Grupo de Teatro “El Clarín” nos deleitó de nuevo con la obra Christus “Pasión y Muerte”, en la que volvieron a demostrar el buen hacer del elenco de actores y actrices que la representaron con gran éxito.
En julio de 2009 representaron el drama lorquiano La Casa de Bernarda Alba.


Blog del Grup de Teatre "El Clarín"